Mención de un thriller

30 Ene

La entrada anterior explica mi disgusto generalizado al género policial, ahora atenuaré ese propósito.

Antes que nada, decir que mi entrada actual no va a referir a la adaptación animada de la obra que voy a presentar en un momento. No he visto tal obra y por lo general tengo problemas digiriendo el ritmo de las obras cinematográficas, razón que justifica sobradamente mi afición por la letra muerta. Estéticamente una animación bien realizada es hermosa y tiene toda clase de méritos. Este no es el disgusto que pensaba discutir. El tema de hoy es Monster.

Para muchos el manga no es el medio referencial cuando discutimos el thriller, pero hay una larga historia y para fines útiles los códigos se mantienen intactos. Se requiere un misterio, una tensión constante y varias sorpresas. Otros géneros visuales nos han sugerido ya la enigmática imagen que busca sugerir al espectador una parte fragmentada del misterio, pues una visión aisalada e inexplicable funciona a la suerte de una profecía que puede interpretarse de varias maneras. Urasawa no titubea en servirse de esta herramienta, pero su empleo tiene algo de metódico y arbitrario. Tal como en Pluto la imagen enigmática forma parte de una memoria bloqueada en la mente de uno de los personajes principales, aunque los propósitos de estos recuerdos resulten radicalmente diferentes resulta notorio el préstamo que el autor se hace a sí mismo.

Al menos un tomo del manga parece suspender la acción y no elucidar funcionalmente nada del misterio. Cada tomo incluye nuevas peripecias y al menos un misterio subordonado, pero también avanza una parte del misterio mayor que consiste en descubrir la identidad y los motivos de un carismático asesino en serie, cuya vida ha sido salvado por el protagonista antes de conocer su carrera criminal. Hay cierto mérito en que durante 18 tomos el autor logre mantener su universo con vida, renovando constantemente su interés, a pesar de aflojar la tensión en momentos determinados. Detener al asesino no resulta inminente hasta el capítulo final, que siguiendo la línea presentada por los capítulos anteriores se resuelve en una interacción compleja de situaciones.

Aunque hasta cierto punto Monster encadena muchas historias que resultan predicibles, son efectuadas con maestría y de manera bastante limpia. El autor brilla en las historias secundarias que se resuelven en cada tomo: cada personaje contiene su propio misterio, y por ende retiene un interés que va más allá de un sencillo carácter sicológico o una función seminal en la narración. Los personajes que participan en el conflicto principal resultan los más débiles. En cierto modo, Urasawa no brilla por sus personajes, sino por las historias y los conflictos que desencadena con ellos. Cada individuo es un móbil, no tiene ni pretende una verdadera complejidad sicológica. Alguien me corregirá diciendo que los personajes actúan y presentan cada uno diversas características. Difícilmente se crean personalidades complejas por el total de sus reacciones, la función que representan es más bien narrativa: cada personaje es un episodio, e incluso aquellos que reaparecen en cada tomo tienen tan solo sus momentos de desarrollo, sus tópicos argumentales dentro de los cuales se ejercen. El resto del tiempo actúan como espectadores. Incluso dentro de la acción, uno diría que los actos se desencadenan fatalmente, como si de un film de Tarantino se tratase, la violencia y la muerte se desencadenan en una suerte de cáos total. Los sobrevivientes permanecen para dar testimonio del resultado.

Al hablar de personajes hablamos realmente de misterios. El gran acierto de Monster, lo que a mi parecer logra encantar al lector, es esta pequeña colección de misterios personales. Y la problemática principal del manga rodea esta concepción problemática de la identidad, somos espectadores del pasado y al serlo, descubrimos quién es el personaje que seguimos realmente, o en su defecto quién fue. Esta imagen del pasado es central y dentro de la obra es más importante que cualquier ilusión de desarrollo. Monster es sobre historias personales, pero definitivamente no sobre personajes.

La misma lógica de relato y memoria es utilizada para crear el personaje de un autor. Varios cuentos para niño son intercalados a la narración principal con un arte infantilizado, y son quizás el experimento más interesante que Urasawa incluye en este trabajo. Me hace pensar en la historia metatextual contenida en Watchmen, Tales of the Black Freighter, mas resulta más abordable y de cierto modo se encierra más en la temática.

Finalmente cabría señalar que esta noción de pasado enigmático y de policial son núcleos temáticos del género detectivesco desde que fue creado por Poe. La noción de que cualquier individuo puede ser el criminal, que en lo secreto se incluye lo potencialmente atróz, que los otros son un grupo anónimo y ajeno.

Mi veredicto es que Urasawa hace muestras de su oficio, logrando una narración cohesiva con una lógica que no responde a la espectativa sicológica de los lectores más realistas, sostiene un estado de irrealidad y prefiere que la historia sea fácil de digerir a entablar una enorme complejidad. Una adaptación de esta obra arriesgaría perder todo su atractivo al alejarse del ritmo narrativo empleado por el maestro: ahí está la salvación de este trabajo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: