Caragenda

6 Dic

Hemos hablado de Twitter, pero, ¿por qué no Facebook?

Creo que incluso ya expliqué por qué Twitter, la parte de la palabra, del género, de su popularidad inmediata. Facebook es más como el internet y menos como el discurso, entiéndase, la extraña información irrelevante que entretiene en lugar que la expresión torpe de uno mismo, por torpe que sea.

Discutiendo con Henri me sorprendí sosteniendo un propósito que me pareció sensato, casi reflexionado y tal vez vivido. Que el internet nunca tendría éxito fuera de un sistema unificado que lo haga estúpido para que sea accesible a cualquiera, y que Facebook se prestaba a ese fin: mostrando noticias, videos o fotos en una misma plataforma, que más que nada era única entre todo aunque no particularmente buena para nada.

La existencia web en un solo lugar solo parece sencillo, aunque sabemos y hemos discutido ya que la experiencia de la web -y de la vida-, es por fueza variada. Que usted y yo no usamos la misma internet, porque usted no escribe este blog y yo no lo leo perezosamente en su lugar. Pero cuando decimos experiencia decimos por mucho apariencia y me parece que en esta lógica puedo inscribir mucho del éxito de la plataforma virtual. Al hallarnos en una imagen repetida como la página principal de Facebook nada nos distrae, entendemos su platitud, y la información recobra su existencia abstracta. No caemos en la violencia que implicaría enfrentar lo desconocido o lo colorido. Comodidad pues, un esfuerzo del cerebro que presuponemos innecesario.

Encontraremos tal vez que en Facebook ciertas cosas se fácilitan. No me refiero a ninguna actividad en particular, pero mucho de lo referente a la comunicación es evidente. Ya no hablaríamos por teléfono a los amigos sino que les dejaríamos comentarios en Facebook, no haríamos esfuerzos de imaginación tienendo fotografías de nuestras queridas al alcance, y perderíamos el tiempo en lo mismo que nuestros compañeros antes incluso de que compartan el vicio con nosotros. La rapidez solo es tan increíble como lo gratuito de nuestro esfuerzo, empezamos pues a obviar muchas actividades y por fuerza a dejar de poner el empeño en expresiones distintas. Este es el riesgo general de Facebook, que nos olvidemos de lo que no hace por considerar todo lo que hace.

Pienso a veces que comienza por estos medios una suerte de división que me dejará como un anticuado usuario de la web más burda, de esos que se acuerdan que es un directorio web y que de vez en cuando se inscribe en uno. El arte de darse cita en un lugar y respetar este encuentro se perdió con la llegada del celular, me consuela un poco saber que seguiré teniendo muchísimas habilidades trogloditas cuando mi vida termine pues no aprendiendo tampoco desaprendí.

Seguramente lo mejor de una plataforma virtual es usarla para algo que no sirve, y volverla eso. Por ejemplo, me pondré a revisar lo que dicen todos mis “amigos” y escribiré un poema. Le dedicaré a cada cosa superficial que encuentre en la plataforma algún halago. Intentaré que una sola cosa que vea conjugue todas mis reflexiones por varias horas. Me obsesionaré hasta que todo se vuelva banal, pues, trataré de hacer lo contrario al olvido sino enfrentarme al encuentro.

Francamente, cuando me veo cerca de Facebook no solo me llega la vejez que me desconecta de esta moda, y otras como el smartfón, sino además soy un hombre asocial y esta incomodidad virtual se me presenta. Porque sería fácil enfrentar las ridículas proposiciones de un sinúmero de likes o de invitaciones, infinitamente más sencillo que la incomodidad profunda de atravesar las conversaciones monolíticas, la plática filosófica y las compras dominicales, que hallamos en la verdadera amistad, la presencia, un cuerpo que está ahí y que te causa toda la pena de la ausencia cuando te sabes distinto al que está. Y la facilidad pareciera alejarme de mi mismo, invitarme a volverme otro y a payasear como el anonimato -aunque nada menos anónimo que eso ¿no?- que internet ya daba.

Y ahora que lo pienso ¿por québook? entiendo la idea de la cara, aunque máscara quede notoriamente mejor, yo sé que la máscara es un elemento que perturba y atemoriza a nuestra sociedad, admitamos que se requiere ser luchador o superhéroe para portarla. Por otro lado, la parte de libro me interpela y se me requiere casi como un insulto, debe seguramente referir a una agenda en vez de a nuestro amado libro, aunque aclaro que el insulto no se debe a que tenga al tomo en buen concepto sino todo lo contrario. Facebook es tan múltiple y desproporcionado que es superior a cualquier libro. Su experiencia es un desorden y no una narración, un cuadro y no un discurso. Claro, me dirán que si se trata de calidad… Yo responderé que he leído textos atroces, y que una obra nace de su manera de hilarse, y que la creación comunitaria de Facebook es una riqueza y una complejidad. Pero tal vez que nos endormece y lo olvidamos se nos figura a pobreza. El rigor nos exigiría leer mejor, incluso en estos extraños casos.

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