Polémica

31 Ago

Los avances científicos y nuestra búsqueda constante del conocimiento tiene sus puntos flacos, que pueden encontrarse al medirnos directamente con los hombres grandes de las viejas sociedades. Esta reducción crítica ha dado por sentado que ciertos tabúes sociales no deben ser perseguidos, pues la moral debe invadir el ámbito de la ciencia, pues la ética persigue al poder. La dificultad se presenta al reconocer que los moralistas son personas fundamentalmente conservadoras y que uno de los roles que presenta el avance científico es especular el avance del pensamiento abstracto de nuestra raza. Que un hombre pueda aparearse con un orangután puede parecernos atróz, mas eso no lo vuelve falso.

Hemos pues, decidido dejar por las buenas ciertas reflexiones que en alguna época eran válidas interrogantes, y nuestra visión cultural termina por defraudar. Me parece que la tradición humana merece un poco más de afecto de nuestra parte, y no tan solo robar un par de estatuas por la deuda griega ni robarles filósofos para no decir que nuestros estados son constantinos. Quiero pues, proponer un esfuerzo por solucionar las interrogantes que importan, esas que en el pasado lograron angustiar el pensamiento humano y que por motivos que algún paranoico tacharía de conspiracionistas, no deseamos responder pese a tener la capacidad. ¡Utilicemos el conocimiento serio y superior que la ciencia nos granjea para liberar las almas de nuestros antepasados!

La figura de Alejandro el Grande presenta una de estas increíbles polémicas. Su figura histórica -investigada con fascinación por nuestros eruditos historiadores- merece nuestra atención por su difusión de la cultura griega en el norte de África y su sorprendente hilo de victorias consecutivas en lo referente a la guerra. Además es una figura bachiana entre las más relevantes de la cultura antigua, y fue estudiante bajo Aristóteles -entonces joven-, lo que hace de su leyenda una de las más ancladas en el mito de la cultura occidental, representa una totalidad de un espacio histórico dentro de los planes de civilización que terminan por fundar nuestra suerte presente. Muchos han querido ligar esta causalidad, pero pocos se han inclinado en usar nuestro conocimiento para resolver la interrogante que consumió al propio Alejandro hasta el final de sus días. Trataré de aligerar nuestra conciencia colectiva al tratar de responder a los deseos de este hombre ilustre.

¿Fue Alejandro el Grande un dios?

Esta proposición es interesante primeramente porque pone al discurso histórico en una cierta perspectiva metatextual: Alejandro quiere ser un dios o un héroe mítico, y a su vez ha leído la Iliada y busca ser Aquiles. Es como Don Quijote cuando lee el Quijote, como si entendiera que en el discurso poético se ciernen las hazañas de los grandes hombres, y que la poesía tiene algo de divino. Tal noción podría inclinarnos a pensar que Alejandro solo fue un hombre, ¿qué clase de dios busca transformarse en uno a través del esfuerzo?

Aunque por otro lado, el heroísmo de Alejandro se exacerba porque falló. Victorioso sin medida en el campo de batalla, no logra que la posteridad lo lleve a los altares. En esta medida, ser el mejor de los hombres no era lo suficiente, debía volverse un símbolo de la fuerza como lo fue el toro ancestral Yaveh, o la serpiente emplumada de los mayas -cuyo calendario ha logrado hasta el año próximo, cierta divinización-. No obstante al conquistar Egipto, sucede una transformación importante, pues esta civilización reconoce al gobernador como una verdadera divinidad que gobierna a su vez la tierra.

Desde este punto de vista, Alejandro logra la posición transitoria de dios, y ama tanto más a Egipto por reconocerle este mérito de su nacimiento, que quiere que le edifiquen una pirámide y descanse en aquel valle del Nilo con los demás inmortales. Sin embargo sus soldados lo defraudan y abandonan su cuerpo en la campaña, el fracaso de llegar a su justo estatus se repite en la muerte.

Alejandro tiene que abandonar Grecia para ser reconocido, pues como diría Jesús más tarde -otra divinidad humanizada- no se puede ser profeta en su tierra. Creo que la invencibilidad en el campo de lo física y el fracaso rotundo en ser reconocido como el dios que pudo ser, añaden bastantes elementos a la capacidad mítica de Alejandro. Dirán que su posteridad también flaquea porque no vivió para mantener su gigantezco imperio, que tampoco dirigió con avidez. Alejandro, creo yo, ha logrado algo que las figuras míticas y las divinidades deben lograr: extender su figura por varios lugares de la antigüedad, y personificar en ellos diversos elementos heroicos, ¡la iglesia ortodoxa lo ha canonizado! ¿no es esto signo tradicional de una transformación de un símbolo pagano a uno cristiano? ¿esta inclusión no puede verse como la permisividad ante la corrida de toros y los ritos de fertilización transformados en fiestas religiosas?

Creo que entre el aval del cristianismo y las hazañas desgarradas así como el error de su muerte final -¿no es una depresión en una borrachera una muerte hérculea en muchos sentidos?-, su presencia en sociedades distintas, la fascinación con su efigie y sus calamidades, su capacidad de error, lo validan como la medida heroica que lo volverían un dios héroe antiguo. Me parece que la sociología avalaría su caso como una divinidad antigua, pues esto es lo que logra constituirlas etnológicamente. Una sociedad antigua, bajo sus criterios, lo reconocería. La nuestra, con este objetivo conocimiento, también debe hacerlo.

Propongo pues, comenzar el culto de Alejandro, pues para luego es tarde.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: