Que la canción…

11 Ago

Se necesitarían muchos blogs con muchos conocedores para siquiera comenzar a dar cuenta del fenómeno musical. No soy, en evidencia, ningún experto del tema, mas no descarto el interés de acercarse a él.

Vale la duda metafísica: ¿Por qué hablar de música en un blog esencialmente literario? Y es que tratamos cosas varias desde un punto de vista de lenguaje, algo que al menos tenemos la pretensión ed mantener por interés generalizado, ilusión de orden o gusto por la mentira. Es bastante falacioso creer que todo tiene que ver con el lenguaje, sin embargo, confesaré humildemente que el lenguaje hoy día es una forma privilegiada de interactuar por todo, si acaso por eso -y que el blog permite más fácilmente el transporte de este tipo de comunicación- mantendremos esto mismo medio como el predilecto.

**- La música puede o no tener “verdadero sentido”, eso no lo haría más o menos válida, solo que ese sentido no se requiere para fundar la música como nuestra comprensión no se requiere para la existencia del universo -escapemos a esta charla metafísica-.

La música, si acaso, es similar a la literatura por el concepto ambiguo de arte. Uno puede discutir si el arte es un concepto real o una selección arbitraria de nuestro lenguaje, o si es un fenómeno de lenguaje en el sentido argumental del término; en este caso tales precisiones no nos interesan. ¿Por qué hablo del sistema “arte”? Me parece adecuado acaso emplearlo, no solo por su valor convencional -aceptamos sin reservas que la literatura o la música se digan artes, aunque el músico y el escritor no sean necesariamente artistas-, y también por su valor “literario”.

Un texto es artístico más o menos al momento de perder su sentido de comunicar. Aplicar un valor exterior -estético*-, ya no nos importa tan solo lo dicho sino cómo es dicho. Claro, me dirán que esto va entrínsico en la semántica y que entonces, se trata de algo no artístico sino del lenguaje. Yo discutiría que la parte semántica actualmente puede concebirse como algo sicológico/estético. Y es que irse a definiciones estrictas en este caso vencería nuestro propósito, la idea se encuentra precisamente en ese estado de duda semántico, en donde el sentido literal no es el sentido literal. El arte lo conforma, aunque algo distinto al arte podría conformarlo.

Entonces, decíamos que la literatura y la música tienen esa noción de lo extra-comunicativo. Admitimos pues, que la música puede comunicar y que no hace, propiamente, solo comunicar un sentido. Pero entonces cometemos un error incierto, suponer que la música puede ser otra cosa que no-comunicar una sola cosa. Francamente, la noción suena imposible, la música no puede -contrario a algunas escuelas místico-poéticas-, tener un sentido propio. La música, propiamente, es un cierto tipo de ruido. El orden y el sentido son cosas distintas ¿no?

Si la música tuviese sentido propio, una célula animal tendría también uno. El fenómeno que se observa en la música es el órden, no necesariamente el sentido**. Aunque como la música se admite como producto explícito de una mente orgánica, se introduce un valor de creación, algo que le permite una fuerza comunicable. Se nos desvalija el concepto, se nos encomplica, cuando pensamos en esta noción de arte, creación y conjunción voluntaria. Sería que la música puede ser música solo en un ejercicio de libertad. Por supuesto, admitimos que la música animal es por fuerza también música, pues no se trata de algo menos voluntario, ni menos ordenado, ni menos potencialmente comunicatendiente. ¿Sería música pues el orden vocal entre las estrellas?

*- O si se quiere extético, una suerte de valor que media para diferenciar un objeto de sí mismo por un juicio exterioritendiente.

En fin, toda esta problemática que he montado artificialmente sobre la música, ya debe ilustrar mi propósito respecto a la literatura. La música no sería en ningún modo convencional. No diré que es natural, pues la sociedad humana en sí misma se explica por fuerza de la naturaleza y teorizar lo contrario es a la larga insostenible. Yo puedo hacer música para mí mismo, como una suerte de estado cero de la reflexión, antes incluso de desarrollarme un lenguaje que moldee mis ideas -sin duda, los animales pueden hacerlo-. ¿Es verdaderamente así de grande y especial la música que anteceda lo natural de la sociedad? ¿Estará entre los pocos y verdaderos valores individuales?

Y sin embargo la música podría ser vista como un lenguaje, hay una suerte de sistema al interior de esta que podría sostenerse de muchas maneras gramáticas muy coherentes; hay quien dice, sabrán ustedes, que la música es matemáticas -y la matemática es lenguaje-. Esta visión, mal empleada, solo hará que limitemos el arte sonoro, lo que en realidad debemos hacer, es mirar de tal manera para extender el lenguaje.

Si confiásemos en la argumentación aquí montada, se debería entender que la música es más que el arte, y anterior al arte. Probablemente -me permito dar el salto de fe- es como las cosas ocultas que crean al arte.

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