Desreducciones y redobles

22 Jun

Cuando nos podemos dramáticos y nos agarramos de la noción cientificista de que se puede reducir el universo para comprenderlo mejor, el relato mismo puede ser objeto de una desintegración bastante casual.

Destruir los relatos es útil y divertido para el autor, se me figura como mi tío Químico desarmando una radio para entender como funciona, sin interrogarse del todo si puede rearmarla ya entrado en gastos. Es más fácil sondar un texto con una lectura superficial que destruirlo, especialmente cuando descubrimos la riqueza y elegancia con la que se puede abordar este proceso de absoluta destrucción. Y no, no hay una sola manera de desarmar un texto, de ahí que el reduccionismo termine por ser pobre como herramienta literaria, pese al principio interesante que puede lanzar.

Una cosa interesante que obtenemos de la disección de un texto es su fragmentación. Al menos a mí me parece un proceso bastante discreto, una de las especialidades que se fraguan en el oficio literario. Una novela, dicen algunos maestros, no es sino una secuencia de cuentos que se ordenan de específica manera para servir a un sentido común. Muchas colecciones de relatos populares funcionan de manera análoga y un tanto literal, se tiene un ciclo que reúne varios cuentos que se presuponen ejemplares y de ahí se parte.

La novela, como género largo, funciona ocultando dicha taxonomía. La reunión entre Mme. de Renal y Julian Sorel es, propiamente, un relato; que puede funcionar separado de la relación con Mlle. de la Mole, o la vida de Julian en casa de su padre. Dentro de la lógica del realismo balzaciano tenemos esta misma idea de distancia, se conforma la sociedad por observaciones separadas y puntuales de la vida, y luego se documentan juntas constituyendo con ellas una secuencia que algo busca ilustrar. Este pega y corta es un funcionamiento básico de la narrativa, uno pega y corta verbos, adjetivos, sujetos, secuencias, escenas, descripciones, acciones, elipses y colecciones generales de palabras. Uno puede conectar su texto con textos que ni siquiera están presentes, uno se halla realmente en esta lógica de hacer collages a base de cuentos.

Lo interesante de la función taxonómica de estos minirelatos, no es exactamente la manera en que los organizamos -estos modos existen en muchas teorías literarias, los topos literarios refieren a relatos tipo en modelos clásicos-, sino la discreción con que se constituyen. A veces la tarea es literal, se me ocurre por ejemplo, la constitución de la Kalevala. Otras veces existe este estado de hibridación, el caso por ejemplo de Hombres de Maíz. Casi siempre el novelista trabaja con un número de escenas sueltas que pueden haberse escrito en desorden ya con una intención de liarlas de tal o cual manera, otras veces su constitución es posterior a planear concretamente el modo de su creación. De nuevo, no nos interesa como una función estrictamente constructora, sino también del cómo se refleja esta taxonomía, evidente o disimulada, frente a una potencial lectura.

Cortázar va a explorar en la narrativa con la falta de cohesión entre las partes, no será sin duda, ni el primero ni el más importante, aunque sus propósitos consigan sin duda algún éxito. No puede abordarse este dilema de cohesión simplemente pensando en la cronología y la comprehensión, sino literalmente interrogándose en cómo funciona cada escena como si se tratase de una narración propia. En la novela suele tratarse de unidades casi sin sentido, pero ojo, autores de categoría como Kafka hacen de sus episodios complejas imágenes con verdadera autonomía. La falta de sentido tampoco es por sí misma una pobreza, recordemos que el texto es fundamentalmente la forma que toma, entonces si un texto solo tiene sentido en su completud y en sí mismo, cuando sus partes están vacías de autonomía hay que admitir que se ha logrado un enorme triunfo económico. Quiero decir: Si se requiere cada parte del texto junto a las demás para lograr un sentido, estamos diciendo exactamente cuántas palabras se requiere decir para lograr esa historia. Sigue siendo acción de algún mérito.

Esta atención a la fracción es especialmente evidente en géneros limitados como el microcuento, aquel donde se persigue un mayor sentido por unidad, o una función total del conjunto para lograr la economía. Nada tampoco prohibe transgredir la noción de sentido, si esto se realiza de manera elegante -es difícil para mi encontrar un adjetivo adecuado para este vacío de sentido, conviene decir que suele lograrse en la poesía, pues no tener un sentido suele remitir a tener cualquier número de sentidos-. Cualquier trabajo que se hace al total, puede efectuarse en la unidad y viceversa.

La limitante de estas divisiones taxonómicas se halla en la multitud, en efectivamente combinar las anteriores opciones en algún modo que las conjugue o las excluya alternativa o definitivamente. Tampoco estamos limitados a mirar el valor del sentido, habiendo tantos otros observables. La reflexión, naturalmente, se las dejo de tarea.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: