Sin título

15 Jun

Chiste local: Mientras tenga más visitas que etiquetas en este blog, vamos bien.

Aprovecho el anuncio metatextual para decir que probablemente en el curso de este mes, reduzca la frecuencia de mis aportes a raíz de otras exigencias personales que se me van presentando. Seguiré, no obstante, fiel a mi criterio de aglutinamiento feróz de información, reflexión irreflexiva y ventilación de misceláneas ideas framento.

Esto de la aglutinación, de la que he hablado, de algún modo siempre me lleva a internet, porque puede considerarse que la web se ha ido volviendo un aglutinamiento constante de palabras. Para eso tenemos el buscador, pues hay textos donde sin el buscador no osaríamos saltar. Me pregunto si esto se debe a una cuestión de formato, o si hay un órden implantable que baste para economizar el miedo de dichas cantidades de información.

Elaboro: Si yo tengo un montón de tomos y libros, casualmente puedo hojearlos o remitirme a un índice para encontrar un tema en particular. Sondando títulos e índices estoy hablando de un asunto de formato. En un bloque de texto uniforme al puro estilo Proust, no dan ganas de meterse ni a patadas. Mas tampoco me da gana ir dando click por click en las cientos de páginas que conformarían un foro web, por la inferioridad probable respecto al simple hojear un libro, cuya velocidad y eficacia tiene incluso algún encanto físico. Esta variable de formato ha sido mencionada por varios apologistas del libro en papel, como un motivo bastante a conservar el formato en cuestión.

El aglutinamiento solo puede manejarse, mas si además se emplea una variedad de temas enorme, se vuelve como un mar innavegable. Me temo mucho que es lo que estoy haciendo aquí, en mi blog; y que los órdenes probables que he empleado son magra defensa para sondar correctamente los textos que publico. Faltaba más, no me paso la vida corrigiendo mis propios apuntes y no espero tampoco seguirlos ordenando. Es incómodo para el lector, y aunque me encante incomodar me parece que en alguna falta me encuentro.

El índice es un formato taxonómico al puro estilo del resumen, y presupone una obscena definición de los elementos que contiene. Mi formato no es de ayuda, ignoro tanto lo ya escrito al punto de que puede sorprenderme repitiendo lo dicho antes. Y bueno, soy un apologista de la repetición, mas no ayuda para el orden. Veo pues, que mi gusto por lo gordo y desproporcionado es la pesadilla de cualquier editor, y dado que en este caso soy mi propio editor, me da algo de rabia.

Me gusta pensar que un método ingenioso para organizar todo me caerá del cielo, aunque esto fatalmente me recuerde mis listas irrealizables sobre temas literarios que no relevan sino poca cosa. No he querido ser artista inabordable, quisiera que a mi blog pudiera llegarse de improviso, sin mirar para atrás a mis penosas entradas tercas. Ya toda proporción guardada, me doy cuenta que no es bastante la información que ha acá, y que probablemente sea el formato opaco de la web lo que indispondrá a los que lleguen a futuro. Vislumbro una salida: Acomodar en .pdf mis primeras ventilaciones y poner en este blog un sitio donde se puedan bajar las colecciones completas. Esta idea es tan arbitraria que corre el éxito de funcionar, si algún día me presto a la tarea que requiere.

No quiero ser como los tipos del roman precieux  y sus textos estirados de 30,000 páginas, hay que hacer del potencial infinito de este blog -en su duración y el tiempo, al menos hasta mi muerte-, una suerte de texto legible. Y pienso también, ya que estamos en el asunto, que serviría como forma de conservar el contenido, aunque la conservación no me importe gran cosa, pues de aquí no espero posteridad.

Ahora me figuro que dicha sugerencia no dista del teatro para ser leído en vez de visto. Mi blog cotidiano es como la puesta en escena, mientras que guardo el resto a suerte de posteridad y obra de arte separada, como una experiencia menos vivencial, más letra muerta. Si fuese un purista del teatro clásico, hallaría le idea horrorosa. A como estamos, hoy por hoy, solo me provoca una inmensa pereza. ¿Los blogs que sí son famosos tienen gente que construya los índices por uno?

Ahora me pregunto si el tener más etiquetas me haría tener más lectores, conservando la relación entre ambos elementos una constante dentro del blog. En ese caso las cosas se conservarían perpetuamente bien por el axioma enunciado al principio. Viento en popa, pues.

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