De Freud y Derrida

4 Jun

Continuando con mi seudo-análisis de Derrida, quiero apuntar a otra constatación que se encuentra al final del seminario ya mencionado, aún en el libro La bête et le souverain, aunque desde la entrada anterior el tema ya fastidie. Mi renuencia continúa -y tal vez continuará, qué se yo-, pues la discusión amalgama la idea de plasmar un texto invisible y del niño que explica lo que vio en la escuela  cuando el papá le pregunta -piense esto si es de esos padres que exige rendir cuentas así-.

Al final del seminario en cuestión, Derrida nos recuerda las inspiraciones zooantropoteológicas que Freud toma al explicar sus teorías del sicoanálisis. No lo hace simplemente por el placer de lanzar una palabreja como zoaantropoteología -un hermoso logro en su contexto-, sino para introducir una conceptualización del austriaco que discute directamente el tema que nos atañe: Bestialidad y gobierno.

La cita, propone a Freud lanzando una hipótesis -suspendida, según Derrida-, sobre que los Estados Humanos no llevan a la felicidad, y los Estados Animales sí. Los segundos estarían detenidos, sin historia ni a venir, teniendo como fundamento de su estatismo -su estabilidad-, que existe un equilibrio relativo entre el mundo que los circunda y sus pulsiones. Freud propone que los estados humanos son inestables pues una pulsión y un líbido puede llegar, destruyendo nuestro status quo. No lo asegura el buen Freud, lo propone simplemente como reflexión posible.

No sé que hará Derrida con esto -pues no he leído el seminario siguiente para conservar bien presente mi reflexión no adulterada-, pero yo deconstruiré la propuesta de Sigmund con algunos conceptos míos*.

Freud va a decir que los animales han logrado su estatismo con el tiempo, y que los siglos no han hecho que el hombre constituya el suyo. Supone dos cosas probablemente falsas:  1) La sociedad humana se ha transformado sustancialmente y es inestable, 2) la sociedad animal se ha transformado.

La teoría de la evolución nos propone precisamente, que toda la relación entre los animales se reduce en algunos valores efectivos, completamente sometidos a la interferencia exterior. La adaptación de los animales a su ambiente es pues, una falacia, el animal no cambia para dominar el ambiente, sino que el animal continúa cambiando porque logró sobrevivir. Las interacciones animales son pues, todo menos estáticas, Freud tiene por desgracia una visión reducida de los fenómenos biológicos que no le permitieron juzgar correctamente la posición de interacciones biológicas que complejamente se han ido revelando a lo largo del siglo pasado. No lo sostengo contra él, simplemente lo constato.

¿Se diría que las sociedades animales son de todas maneras estáticas? De ninguna manera, el cambio y riesgo que ellas sufren es mucho mayor a cualquier “pulsión” que el hombre haya podido proponer hasta los más recientes tiempos, y sí, estoy incluyendo los catastrofismos y ecatombes eco-atómicas que el fin del siglo XX nos propuso. Simplemente es más probable que una raza cualesquiera de los animales se extinga y desaparezca. Hay que diferenciar una sociedad constante de una en riesgo de desaparición total, los animales están sometidos no solo a las intemperies tecnológicas del hombre, y a los trastornos ambientales, sino que también deben encarar las otras culturas animales que en un descuido pueden destruirlos. No hay nada de estático en esto, las sociedades animales se transforman con volación que supera por mucho a la nuestra.

*- Entendamos como esta forma de propiedad la presteza con la que los abordo al encontrarme en una discusión que pudiera incluirlos de punto de vista, muchos que por mi necedad forman parte recurrente de este blog.

Lo que Freud considera cambios, no son sino generaciones y engaños superficiales en las cúpulas del poder, que apenas son las muertes de algunos animales en un clan animal cualquiera. Falla en contemplar al animal completamente, porque en este sicoanálisis primitivo, aún se conserva mucho de la visión enajenante de ver al hombre-en-sí-mismo como una mirada interior, pasando por una inteligencia y experiencia que solo remitía a lo humano. El Estado Humano es estático y exitoso porque funciona dentro de un sistema enajenado, porque reduce al máximo su interacción con el ambiente, con los otros animales, y con la periferia, para lograr su estabilidad. Claro, estos son cambios en las consideraciones que podemos adaptar a nuestros Estados pero ni conciernen a toda la humanidad (la periferia no ha logrado enajenarse de sus opresores, su interacción con ellos es constante y violenta), ni provocan el cambio progresivo de los estados: Es una tecnología que busca mantener la situación actual.

Y finalmente, ese era el nicho analógico de la selección natural en los animales, tener la ilusión de sobrevivir exitosamente “permaneciendo”. El susodicho Occidente, tampoco está “más adaptado”, así no funciona, estas confusiones se le perdonan a Freud por su ausencia el siglo pasado. Nosotros ya debemos entender con una pizca de sentido común, y deducir que lo “exitoso” no es sino lo que destituye y aprovecha la muerte y precariedad de los otros. No hay adaptados, solo incidentales sobrevivientes.

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