Los primeros años

23 May

hace del individuo social un ente que debe adaptarse a la circunstancia en que vive. Vale aclarar que la adaptación, como proceso biológico, puede considerarse “desmentida” en ciertos casos, por la teoría moderna de la evolución. Esto es un discurso científico en que no podemos adentrarnos profundamente, mas entender el concepto de adaptación puede ilustrar que queremos decir al hablar de un adulto.

Decimos que un individuo está adaptado cuando no muere, coloquialmente, se supone que el personaje en cuestión se ha adaptado a sus circunstancias, con ciertas ventajas que le permiten sobrevivir. Por sí misma, la adaptación no presupone la necesidad por parte del organismo de servirse del ambiente al que se ha adaptado para su continua existencia, en este caso, hablaríamos de una limitante que nos recuerda más a la domesticación, en el sentido de dependencia biológica desarrollada a un objeto. Tenemos pues, que en la teoría de la evolución, se enuncia con anterioridad la supervivencia de las especies como línea de continuidad: Una supervivencia del más apto*. Solo que la aptitud, como todo fenómeno físico, es relativa. Que las jirafas tengan cuellos largos, es una adaptación, un cambio biológico que obró y permitió la supervivencia de los antepasados de la jirafa actual. Solo que la jirafa no sobrevive por tener un cuello largo, sigue teniendo un largo cuello porque sobrevive. ¿Cómo es esto? Que una mutación termina por resultar benéfica -por un cambio exterior, una sequía, la aparición de un depredador nuevo-, y predominar en toda una especie, siendo desarrollada por herencia en generaciones futuras. O sea que la jirafa tenía el cuello largo antes de “adaptarse”, y fue por ese cuello largo que se adaptó. Entonces, el cambio biológico fue arbitrario, pero coincidió con un cambio de ambiente, logrando que la jirafa se adapte. La adaptación sería pues, proactiva.

Por supuesto, hemos descubierto que el concepto de hombre adulto se ha redefinido a través del tiempo, y de cierta forma ha generado este cambio de ambiente que se presupone que halla adaptación. El hombre pues, se adapta a sí mismo -mejor dicho, a su propio discurso, como las abejas se subyugan ante su propia bioquímica-, y en la medida de su adaptación, se transformará en lo que conocemos como un adulto. El adulto es el individuo perfectamente domesticado por sí mismo, cuando el hombre se adapta a su propia sociedad y a su vez, pierde todo tipo de adaptaciones fuera de ella. Mas como las adaptaciones no son entidades puramente biológicas sino ambientales, el hombre no puede estar, en cualquier lugar o momento, perfectamente adaptado. La sociedad ha ido cerrado su discurso para tratar de contener simultáneamente, hombres adultos de diversos tiempos, que respondan a lo que ella considera adulto.

Se preguntará genuinamente usted, lector, por qué no simplemente delimitar la edad adulta por su criterio más básico, que se encuentra al discutir el término mismo diciendo “edad”. La primera noción que tenemos al hablar de un adulto es una persona de determinada edad, sea por criterios jurídicos o temporales; no nos inclinamos por la adaptación. Y sin embargo no nos extraña utilizar el adjetivo “infantil” cuando tratamos con un adulto cualquiera, ni tampoco, pensar en gente que se comporta “cómo adolescentes” a pesar de su edad. Se puede remitir a una edad adulta primariamente biológica, mas en nuestra sociedad en la que el cuerpo físico se menosprecia o se silencia, tenemos una referencia artificial que resulta dominante. El adulto es aquel que toma responsabilidad discursiva de sí mismo, permitiéndose la sobrevivencia social de sí mismo y de un número de personas que lo rodeen. Digo bien supervivencia social, porque modelado en un sistema casi del todo artificial, el adulto está más claramente domesticado que verdaderamente adaptado. Como ser social, el hombre está subordonado a los discursos, entiéndase, a las abstracciones que refieren a objetos poco concretos como el gobierno o las buenas costumbres. El adulto es pues, el más adaptado y más domesticado de los hombres.

*- Al hablar de la supervivencia del más apto, en lo referente al animal genealogía biológica, se reconoce hoy día la noción no de “fuerza” sino también de “capacidad sexual”, entonces tendríamos que las adaptaciones de pretender, mentir o adornarse a sí mismo -evoluciones estéticas-, figuran también en la noción de selección natural, en una versión que se extiende sobre la de Darwin.

Podemos decir entonces, a sabiendas que existen hombres de todas edades que no funcionan como adultos, que la adultez es un género de persona. El género funciona como una espectativa, como un molde o modelo en que colocamos la figura adulta actual. El adulto modelo es responsable de su discurso ante la ley, también es trabajador y autónomo. Volvemos pues a la idea de un hombre libre y trabajador, a saber que estas dos características no se conjugan necesariamente en el mismo individuo, porque el adulto puede ser más que una persona. Esto se debe a que el discurso social, se asume, pero se ignora -discutiré esto cuando abordemos los seminarios de Derrida-.

Al figurar una comunidad adulta…

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