Tareas

9 May

Soy, como probablemente sea su caso, heredero de una cultura en la cual la lectura es promovida como una actividad benéfica y de interés general para el ser humano.  Yo no sé a quién se le ocurriría tal cosa.

No me tome a mal, está más que claro que leer y escribir son actividades a las que yo tengo un aprecio enorme y que llenan mi vida de una benéfica claridad como pocas cosas pueden. Si, esto efectivamente me basta a mí, mas no me ilusiono pensando que le baste a a usted. Voy a concebir un argumento -si bien tipicamente mis defensas argumentales caen en lo futil-.

Me parece en toda evidencia que leer no es bueno. La sociedad presta un valor solo a aquello que produce o disciplina al ser humano, la lectura por sí misma, no hace ni una cosa ni otra. Mi análisis, que puede parecer superficial, ilustra gran parte del fracaso estrategico en algunos sistemas de educación. Por sí mismo, leer no sirve para gran cosa, es un gesto alienador y distractor que ni siquiera se digna a distraer o alienar bien. Ni hablemos de a qué punto leer no es un negocio, si entiendo bien se hace grátis.

Luego nos lanzamos en la tétrica noción de enseñar un cánon literario a un grupo de jóvenes -por lo regular se educa a jóvenes, si bien los adultos iletrados presentan otras dificultades en lo particular-, libros de esos que conocemos como “clásicos”. No sé si habrán leído un clásico. Por lo general no son libros que fáciliten el goce de la lectura. Hay muchos ejemplos que prueban lo contrario, pero si le pasa Pedro Páramo a un chiquillo que no ha leído, lo mirará de modo extraño (a usted, a Pedro Páramo). La ejemplaridad de los libros más famosos, es en realidad, una suerte de ejemplo que funciona sobre todo en los leídos. Uno se puede volver un leído sin leer, pero asumir que todos lo harán, es un fatal error de táctica.

Sigo sin estar muy convencido de que leer sea bueno. Se pueden sacar cosas benéficas de la lectura, eso es innegable. Se pueden sacar beneficios de la trepanación. Solo que no podemos andar cargando con mitos de que leer es para todos, y que siempre es bueno, castigando a jovencitos que nunca serán apasionados lectores por una costumbre cultural que nos parece adecuada. Y lo digo así, bien consiente de que si se borra a la literatura de nuestra educación nacional, bien puede ser el final de su práctica. Los libros viven de sus lectores, tanto es evidente, los lectores se educan, se desarrollan y se cumplen. Aún esos que nacen siendo geniales lectores necesitan haber tenido un libro a la mano, volúmenes empolvados o en saldos, robar de bibliotecas. Me da un poco de miedo pensar que cuando haya más libros en internet que impresos, ya no tendremos felices coincidencias de este estilo (una cosa triste de internet es cuando se pierden los felices accidentes de hallar algo que nos acomoda, que nos alegre o nos consuele, y no tengamos sino esa falta de dirección como guía para clamar que el azar nos ha brindado un espectáculo deseable que de otro modo no podíamos haber alcanzado, guardar pues, ese milagro del tiempo y el espacio, del mundo casi instantáneo que es la web, para no perderse, ¿qué habrá sido de Aracely?). El riesgo me parece válido, creo que tratar las cosas como son tal vez sea más benéfico que el ritual acostumbrado que tenemos, si bien sé que los rituales no acabarán en mí. No es leer lo que te hace culto, sino la mirada crítica y la sensibilidad que a veces se descubren al leer. Si enseñaramos esto en vez de obligar a leer, seguro que mas gente leería. Entonces la escuela si podría ser sin miedo, un tipo de educación.

Repongo el propósito. Leer es efectuar una mirada, tirar algo, entender algo. Pero es también el marco de la lectura, su forma, su límite, su malcia. Leer es saber que se lee, y olvidar que se lee. Por sí misma, la mejor de las lecturas se vislumbra como un proceso que no se ha terminado, como si no tuviese fin ni nociones. Eso la lectura completa, la que puede recrearse y es única. Ser capaz de mirar de varios modos y cambiar de opinión, arriesgar a equivocarse y redefinir un concepto, todas son nociones que acompañan muy bien el aprendizaje. Solo que se tiene, para llegar a esto, una práctica metódica de la lectura y el lenguaje que hasta ahora no está resultando simple presentar. Entonces esperamos que la lectura de algún modo haga el trabajo.

A veces, excepcionalmente, funciona. Creo firmemente que podría mejorarse bastante el concepto del arte en la escuela. Creo también que la dimensión feliz del arte no debe menospreciarse.

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