Otras curiosidades

2 May

Indagando, se puede llegar a la conclusión de que entre los más importantes motores del arte, se encuentra la muy humana noción de la curiosidad. Lo que nos sugiere que en todo arte hay algún principio de búsqueda, independientemente de que se encuentre tal elemento enmedio de nuestros intereses mayores. Señalo la importancia de la curiosidad, pues actúa sobre una transformación de consiencia que ha afectado al arte a manera de volverse serio, en los últimos siglos: Pensar en el espectador.

Todo esto nos puede resultar evidente, lo que no quiere decir que la adscribamos a la noción de que la curiosidad es algo necesario para el arte. Yo no adscribo a esta noción. Si bien no podemos excluir la búsqueda de novedad y sorpresa en la actividad cotidiana de cualquier hombre, no podemos tampoco dejar de decir que leer, para cualquiera que se cuente entre los literatos, es una pesada costumbre. Leo más por costumbre que por causarme una enorme emoción. Leo con tranquilidad en vez de corroerme en la espera de lo que viene después.

Y es que en ciertas nociones de arte -ciertas lecturas del arte-, prescindimos bastante de la linearidad. Ya he aprendido a gozar un libro por su estilo de prosa y no por el contenido que tiene, lo cual es a su vez, un don interesante y el peor de los vicios. No me hace menos consciente de la idea de la curiosidad, pues en principio -aunque sea uno grotesco, falso o falsíficado-, el artista sabe lo que quiere decir, y la curiosidad y duda corresponden al lector. Como soy un apologista de la lectura, no puedo sino reconocer que estos fenómenos me interesan ampliamente aunque yo mismo, no los sufra de primera mano. ¿Puede uno abordar la curiosidad sin sentirla? (No puede, no sin riesgos, me temo)

Buena parte de la curiosidad, según mi experiencia, parte del principio de la identificación. Esto es muy fácil cuando tratamos novelas “sentimentales”, o incluso poesía lírica, el principio es que se goza de cierta estética por este punto de vista particular, y por fuerza parcial. En la parcialidad siempre subyace un dejo de curiosidad, porque la autoreflexión es por naturaleza, un cierto tipo de duda interior. Se me ocurre un ejemplo, que creo, es de Sartre. Se nos habla de una joven cuyo desprecio por el sexo, viene también con un extraño morbo sobre el gusto que siente por los genitales masculinos, mientras estos no estén en erección. El personaje en cuestión, goza de la impotencia de su marido, y nos narra dicho regocijo. Lo que me marcó de transponer los pensamientos de un ente “desequilibrado” es la omisión de ciertas ideas, que no se dan por terminadas sino “sobre entendidas”. Debemos entender entonces, que nosotros hemos seguido el mismo camino de reflexión que la persona “loca”, y por ende, aceptamos y abrigamos la locura en nosotros mismos. La curiosidad es entonces, un cierto paseo por caminos de interpretación y la construcción de una cierta lógica, no podemos impresionarnos de lo inesperado sin suponer de antemano que la lógica debe romperse.

Hay un salto pues, entre la lógica y el determinismo. Digamos por generalización maliciosa que las producciones millonarias de Hollywood, siguen un molde “determinista”. Básicamente sabemos que todo terminará bien. Esto amortigua el sentimiento de sorpresa, y por lo tanto, cierto sentido de curiosidad propio a cualquier obra. La curiosidad nos supone una lectura tanto más amplia, admite cualquier sopresa como un elemento positivo, esperando la vertiginosa novedad, considerandola buena- (pensemos en el molde de los thriller). La curiosidad también permite el determinismo, en la medida que suspende su deducción para pensar que el final destinado, no va a suceder realmente. Un curioso, parte de una voluntad de ignorancia para disfrutar plenamente. Leer de manera curiosa, se asemeja a leer de manera ingenua, lo que uno hace es volverse ingenuo para leer.

No creo pues, que el arte pueda partir de la curiosidad para desarrollarse, me parece que el sentido fuerte de cualquier obra, debe superar ese objeto. Un ejemplo -seguramente pobre- es un documental crítico, que construye una introducción a un tema y cumple el papel de informarnos -supone en gran parte, darnos algún elemento nuevo, está en el género de la noticia, de la novedad-. Mas puede decirse que un documental fracasa, si al terminar de verlo, el espectador no se interesa más al tema en cuestión, que antes de presenciar el filme. Esta ya es una curiosidad que pasa de la primera y más básica duda, es la verdadera parte que corresponde al curioso del arte. Si se quiere, el arte nos puede extender a una curiosidad extendida, la cual si es por naturaleza y gracia, algo que funda el arte a todo nivel. (Mi ejemplo es pobre por varios motivos, la idea de un documental que quiere educar, como el del cualquier discurso con un objetivo rígido, es mediocre para remitir al arte total)

Justifico de este modo, el buscar lecturas que no partan de la curiosidad, sino lleguen a ella. La lectura enriquece, y es el dilema del espectador, no del artista. Excepto que el artista es un espectador.

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