Las nueve de la una

18 Abr

Muchas personas me han pedido con frecuencia, consejos para escribir*, trato de considerar tales proposiciones como una voluntad sincera de: A) Alabar mi ego diciendo que de alguna forma mi manera de escribir es deseable, y B) ahorrarse algunos pesos en talleres literarios. O tal vez la gente se hace tratar mal en los talleres, o tienen tendencias violentas que pueden controlar mejor cuando interpelan un rostro desconocido por internet.

*- La introducción es retórica, nadie me ha pedido consejos para escribir.

Yo por mi parte, les explico que incluso los libros de primaria tienen sugerencias sobre la escritura, porque aparentemente queremos que los niños escriban, literature style**. He de entender que mis interlocutores (ficticios),  desconfían de tales consejos escudándose en la pobre calidad artística que los libros escolares suelen tener. En el mismo género, la gente no habría de ir a la universidad***.

**- Ante la inclemente presunción de que si el infante logra ser reconocido por sus textos, esto de alguna forma no lo volverá un paria en la vida. Porque sabemos que los grandes literatos son conocidos por las fortunas amasadas por su gran calidad artística****.

Otros autores han dedicado su tiempo a los talleres precisamente con el fin de compartir la práctica literaria ¿no? Escatimar unos pesos o violentarse por un taller u otras cosas es un poco mesquino. Cabe notar que un escritor puede ser muy bueno escribiendo y muy malo enseñando como escribir, o incluso criticando. Por suerte no es mi caso, yo soy genial.

***- Evidentemente en la facultad se abandonan todas las pretensiones sobre enseñar a alguien escribir, el rostro morocho y serio del sexagenario profesor debería ser signo suficiente para expresar “M’ijo, si yo tuviera las llaves de los altares literarios, ¿crees que estaría entre estas cuatro paredes blancas*****?”

Entonces creo que para justificarme, puedo lanzar algún conceptos realmente prácticos sobre escribir. Porque si no sonaré más pedante de lo que soy (y es mucho). Pensemos pues, ¿qué tipo de consejo podría proveer? Naturalmente, hice lo más evidente que cualquiera hubiera hecho: remitirme a un libro de primaria.

****- Casi podría decir que la relación entre calidad de escritos y dinero amasado tiene una relación inversamente proporcional. Y es que tal vez hay una implicación lógica entre trabajar por el amor al arte y ganar menos dinero que los que buscan simplemente riqueza. El artista comprometido en realidad trata de hacerle un favor a su lector, trata de provocarlo y de ser voluntariamente más “problemático”, para él. Los autores comerciales buscan prestarle beneficios sirviéndolos en una bandeja de plata.

La recomendación es tan horrible como a prueba de fallos: Escriba irreflexivamente, la práctica hace al maestro, discuta de todo: Política, ciencia, strippers, evolucionismo, superioridad racial… Nunca deje de escribir, la ausencia de producción de textos es la única seguridad que se tiene de que nada bueno será escrito. Francamente es de los mejores consejos que se pueden dar* (regresamos a un solo asterisco, estaban empezando a ocupar demasiado espacio en la pantalla), aunque no de verdaderas indicaciones sobre a dónde se quiere llegar. Un consejo igual de válido es leer mucho y de cierta manera “imitar”, así, con algún talento por lo menos se puede ganar plata.

*****- Esta es una referencia a un manicomio, estoy perfectamente consiente que por lo general la pulcritud de las paredes escolares -hablando especialmente de las facultades de letras-, no suelen reinventar la blancura.

Para acotar un poco nuestra solución “de primaria”**, recomiendo tomar prestados algunos conceptos de escritura poética que facilitarán la tarea de escribir. Sip, sé que la mayoría de los curiosos que tratan de escribir no son necesariamente lectores de poesía. No obstante, las reglas de los poemas, cuando uno realmente reflexiona sobre ellas, te ponen más en la pista de una mejora escritural. Una noción por ejemplo, es no tratar de ser demostrativo, no caer simplemente en la voluntad de explicar***. No describa demasiado, no sea intensamente prosaico si no se requiere. Por lo menos ser poético, se ve bonito, ser prosaico se ve dominguero. Entonces, trate de comenzar por ahí y si no le funciona, diga que lo leyó en el blog de Vargas Llosa.

*- En cuanto a utilidad real, el consejo tiene el valor equivalente a decir “intente mejorar”. La verdad es que mejorando cualquiera se vuelve bueno.

Considere desdoblar la idea de hablar de cualquier cosa y hablar de cualquier modo. Tengo entendido que a la gente le interesan ciertos autores porque escriben de manera creativa e irreverente. Una noción sencilla es que no trate de escribir como nadie en particular, sino que trate de escribir “como nadie ha hecho”. Esto no siempre deriva en el pensamiento de la forma poética y lo experimental, puede tratarse por ejemplo, el futbol como una historia de amor. De ahí se tira algún interés.

**- Es voluntaria la similitud entre “de primaria” y deprimente. Mi juventud fue un solitaria.

Trate luego de incrementar la dificultad y forma de estas pequeñas trasformaciones, use elementos de sus textos como tal vez no se esperaría verlos en otro sitio, si explica, explique de tal forma que el texto tenga mejor carácter, sea más rico e interesante. O no escriba. Porque la verdad es que la escuela primaria no debería decirnos que leer es bueno.

***- No sea tímido usted, si le entienden que bueno, si no, ni modo.

Seguro fue un plan de un ministro de la cultura que quería vender libros.

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