La pregunta del arte

13 Abr

Esta (qué es el arte) me parece una de las cosas más terribles e inevitables que uno se plantea forzosamente en la vida ociosa de la ciudad. Si uno tiene tiempo de ocio, como al ser estudiante o conocer nuevas personas, la encara seguro alguna vez. O soy yo quien tiene pinta de artificioso y la gente la levanta en pos a mí con malicia. Sea. Mi primo la lanzó hace poco tiempo y le saqué no-sé-qué como respuesta. Intento de nuevo el ejercicio.

Toda pregunta supone e indica su respuesta, la del arte presume dos cosas horribles: el arte existe y requiere definición. Yo la descarto ya por esto: no hay mucho a donde hacerse. Pero somos hijos de la ficción y no hace mal de pronto hallarse en ella distraído. Yo sé que no requiero la respuesta y que es vana, mas no me cuesta nada darla. Ser generoso con su tiempo, además, es la vanidad más noble. Me parece que el asunto es esto:

“Existir no es mérito para nadie, excepto para el arte”

Por supuesto, partimos de la noción de que todo existe (incluso el arte, ¿por qué no?*), y que la vida en sí no tiene mérito (es un ejemplo). Admitimos la lucha por la supervivencia y la continuidad, mas el arte mismo sufre de caducidades y modas, no está tampoco exento de un final absoluto. Tan absoluto como puede ser un final, porque si el tiempo no existe (como decíamos antes) entonces todo es a la vez y el arte siempre está de moda. Y pareciera aún más ridículo el mérito de existir, pero el arte solo tiene eso.

Ahora… ¿Es un mérito de su creador o uno del arte? Cabría hacer la diferencia, si esta existe. Dado que el arte es una acción, una ruptura, presume que su modelo creador tiene toda las cualidades necesarias para llevarla a cabo. Si no hay tiempo en el arte siempre hay continuidad y podemos, sin mucho esfuerzo atribuirle características de todo tipo. En el arte hay recepción, aquel ojo que permite una existencia continua y confirmada del objeto. Pero no debemos limitar el arte a este existencialismo inmediato, ¿qué es el arte además de creación si uno admite su existencia?

Si se toma como una creación, por un lado se crea y por otro se existe. Naturaleza contra nurtura ¿no? Admitimos que la puesta el escena de una obra de teatro no sea su escritura, que el momento en que cualquier arte existe no viene de un solo creador. Porque el arte es el que inventa la identidad de su autor, que a fuerza de tiempos y descontentos siempre será una y múltiples. La existencia del arte es lo que justifica su propia creación y la realiza, al punto de confundirnos. Crear solo tiene sentido en la existencia, el arte sostiene la creación y en ella realiza su valor. Pudiese ser que el arte nos satisface porque representa nuestra misma capacidad de crear, y nuestro gratuito goce en ella es el goce del arte. Nunca hemos creado objetos o ideas con el simple fin de que esto sea práctico, sino todo lo contrario: el juego y la imaginación son antes que nada placeres de nuestro organismo, ese placer era necesario para que una raza como la nuestra se inclinara hacia la creación, y lo que eventualmente se volvería la ciencia.

Si el arte existe y es gozado, no es por otra cosa que para reflejar nuestra propia ansia de creación. No todas las ideas son placenteras, y mucho de lo ficticio solo acarrea dolor y sufrimiento; el arte es un recordatorio perpetuo de un mito prehistórico: el parto índoloro, la fecundidad que salva. Y pensamos acaso por estas conclusiones que el arte es un fenómeno estrictamente humano, porque solo podemos verlo como un goce personal, que incluso al paso de los años se ha tachado de convencional. Son nuestros símbolos y traducciones de la creación, pero nada más sencillo que admitir que una entidad no humana podría prescindir de los nuestros, y procurarse un arte distinto. En esta concepción del arte, estamos muy cerca del juego, pero el juego es ante todo la acción, la actividad. Por algún motivo misterioso, el juego parece destinado a desaparecer mientras que el arte piensa en lo eterno. Llego a pensar con frecuencia que son lo mismo y la división es vana.

Como el arte tiene por solo mérito existir, a veces sería sensato admitir que ciertas vidas son arte, que la simple y estéril oposición del hombre a ciertas cosas las vuelve heroicas y elevadas. Tengo el mérito de existir en cierto momento histórico, bajo ciertos perjuicios y errores, en medio de toda la muerte. Si entiendo esto como debe ser, se halla que la relación entre poesía y divinidad tiene algo de bastante sensato, pues en la divinidad se halla la creación y en el poeta -por necesidad, encontramos al héroe. Los artes son extensas mitologías abstractas de nuestros accidentes más bellos. Existen. Como la sorpresa.

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