Distintos extrañamientos

23 Mar

A veces uno tiene ganas de saltar a un largo y complicado análisis literario -a mí me pasa-, pero no sabe si el resultado será comprensible. Hoy no me pasó eso, más bien decidí dar cuenta de un fenómeno literario bastante conocido y me pregunté si acaso no lo sabría usted de antemano. Para salir de dudas hablaré de él.

La lengua española permite amplia flexibilidad al crear frases, no es ni un gran logro para alabar la lengua, ni una tragedia. Uno comprende, se supone, frases en órdenes distintas sin problema alguno. Lo que no quiere decir que no haya formas “base”, frases con una secuencia lo más clara posible. Se pueden crear muchos juegos de énfasis con estas vagas reglas, solo téngalo en mente.

Al escribir, uno elige seguido entre lo que se debe hacer, y se puede hacer. Ya hablamos algo de la poesía y dijimos que incluye algunas posibilidades del lenguaje más bien remotas. Es legítimo, si se permiten licencias poéticas, alterar las maneras convencionales de hablar con un fin estético, aunque en principio el efecto pueda causar confusión. Esto es un tipo de extañamiento. Shlovski decía que las reglas del habla son distintas dependiendo de la voluntad de arte, el lenguaje común rige con una regla del mínimo es fuerzo -diremos más bien “soy”, en vez de decir “yo soy”-. No se equivocaba completamente.

Si bien podemos tratar las inversiones y omisiones que el lenguaje permite como un efecto sin relevancia, o si lo adscribimos al lenguaje barroco, igual encontraremos otras formas de extrañamiento que se emplean comunmente en las narraciones. Para dar cuenta de este fenómeno tan amplio, neciamente daré ejemplos.

Espero que conozcan el cuento de Poe, The fall of the House of Usher, es un relato que podemos inscribir en la categoría de horror gótico si de veras nos empeñamos en ello. En el relato un joven visita a otro, este segundo miembro de la casa Usher, con una enfermedad desconocida y en presencia de ambos pasa algún elemento perturbador e irónicamente dramático. Los convido a leer el texto que definitivamente está en línea. Pero en fin, yo sugiero un método de lectura poco convencional para analisar el cuento, que me parece ilustra bien nuestro tema de discusión. Supongamos al narrador un personaje necio, poco sensible, superficial si se desea y perpetuamente distraído; hagamos que sea incapaz de percibir la atmósfera de tensión y decadencia que a travez de él se describe, pensemos cómo daría cuenta de los eventos de este cuento de la manera más prosaica y económica posible. Uno cae en cuenta que en la mayoría del relato nada pasa. Todo sucede como un inoportuno accidente, más que drama uno se siente arrojado en el nihilismo. Y es que, para construir la tensión, Poe trata de introducirnos en un lugar extraño, lo ambienta con un ánimo sicologista -si se permite la palabra-, con insistencia, buscando perturbar al lector. Este tipo de manipulación es también, en cierta medida, extrañamiento.

Shlovski nos sugiere un ejemplo en el realismo, dice que por un proceso de lenguaje, vemos un objeto conocido como si lo vieramos por primera vez. De esta manera nos encanta, nos fascina. También nos interroga nuevamente, cosa que los escritores absurdos no han dudado en utilizar. Si uno viera nuestras costumbres desde el exterior, como un extranjero que ignora nuestra cultura, seguro se sorprendería al vernos inmóviles frente a una computadora sin hacer nada, vería extraño nuestra obsesión con obtener riquezas virtuales, que son solo chispas en alguna máquina. Uno se pone en el lugar del extranjero y con mirada renovada analiza la vida de nuevo. El extrañamiento es así, nos saca de nuestra realidad cotidiana, pero a la vez nos confronta a ella.

Otro tipo de extrañamiento sería el del surrealismo o la pesadilla. Si Plume no se da cuenta que saquean su casa y roban a su esposa mientras duerme, si reacciona sin bien saber por qué y comprende poco y sin sufrir, tomamos distancia de una mirada más que puramente convencional. Esperamos que la gente sufra y actúe trágicamente ante la muerte o la herida, que no sea así también nos saca de la realidad. Detalla y dificulta nuestra experiencia.

El extrañamiento es un proceso normal de la narración, algunas tendencias han señalado incluso que en la literatura se vive mucho más intensamente que en la vida. En la vida podemos ir como Plume, sin darnos cuenta, insensibles. La ficción nos insiste en momentos, los alarga, los atiborra de recuerdos y sensaciones conocidas, para aumentar la sensibilidad o la reflexión. Dificulta la lectura, volviéndola una experiencia más larga, que nos capture. Nos puede poner frente al absurdo o inclinarnos a lo bello.

Hay narración sin extrañamiento, las Mil y una Noches, llena de maravillas, las trata como algo que pertenece al mundo, mucho más que el hombre invisible de Wells. Como ya no tenemos esa visión del mundo, esa superficialidad se nos hace rara. La vemos, ya sin engaños, como extranjeros.

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