Me gusta implorar

14 Mar

Qué bonita palabra es “te imploro”, bueno, “implorar”.

Suena un poco como implotar, lo cual describe atinadamente la sensación que uno tiene cuando ruega y se siente desoído. También suena un poco como explorar, esta búsqueda sería de dos maneras: Buscamos la aceptación de nuestra súplica y a la vez buscamos en nuestro interior el carácter que pueda llevarnos a dicha aceptación. El francés pleurer quiere decir llorar, se entiende como conserva el ánimo de nuestro verbo elegido, tan penoso, tan hundido. Suena un poco también a impío, pues tal vez se entiende que es un poco impío negarse a escuchar nuestras súplicas -o el impío es uno por ponerse en sus exigencias indescriptibles-. Ya de lejos se parece a imposible, haciendo todo más fatal, más triste. Por suerte la terminación siempre recuerda al verbo “orar” así que se puede complementar “si implora, también ora”, a buena hora digo yo.

Mejor que sus sinónimos por supuesto. Si bien implorar es un poco más dramático -es parte de su chiste-, se puede considerar superior a su tímido equivalente “pedir”. Palabra gacha, noten como suena a “pedo”, que a su vez suena a niño -como en pedofilo-, lo que minimiza nuestra petición asimilándola a una niñería. No se parece al sustantivo petición, que por lo menos nos recuerda a “peto” que es el pecho y nos da una idea de “pedir de todo corazón”. Pedir también tiene una vaga similitud con decir, pero es tan vaga que mejor no la digo.

También rogar se me hace menos lindo. Suena un poco a rugoso, que si bien es el sonido de la garganta que llora, es áspero y trae malos recuerdos. Se parece a la palabra hogar pero no despierta las mismas nostalgias, no tiene ese no-sé-qué de las infancias perdidas. El sonido es un poco como un gruñido, se me ocurre por ejemplo, que gruña la panza para rogar por comida. Esto al menos es algo corporal, pero quita algo de pathos a nuestro propósito. El sustantivo de este verbo, “ruego” suena como cuando soy yo el que ruega, pero ¿quién dijo que estoy rogando?

Y luego está suplicar. De entrada me suena a supply, que suena un poco como almacén pero también, nos da la idea de comida que es más admitible que el gruñido estomacal de rogar. Una plica se supone cerrada, así que no conviene si lo que se requiere es abrir el corazón. Pero si se trata de “su plica”, entonces se le pide al otro que se abra a nuestros ruegos. Podemos pensar en una réplica, un poco retórico eso de repetir para tener, “pidan y se os dará”, queda un poco en el sentido que nos interesa. Ahora que lo pienso, en inglés podría ser supply car, y la verdad es que no, esa no es la carretera que buscamos. El nombre “súplica” por otro lado, tiene la bella dicha de ser una palabra esdrújula, lástima que siempre pierda esta gracia al conjugarla. Súplica es también, bonita palabra.

Ahora entrados en gastos, el nombre para implorar, no sería “imploración”, ni “implorancia”, ni “implora”, ni “implorica”, ni “imploro”; de hecho no se me ocurre su nombre, cosa un poco conveniente porque podemos decir (que al cabo nadie nos está viendo), que el nombre de “te imploro” es “súplica” y así nos quedamos con las palabras bonitas para servirnos de ellas cuando queramos.

Hay un jueguito textual, además, con el campo de la religión. Implorar lleva a la idea de postrarse frente a un rey, un Dios o un asesino, y pedir algún favor. Esta idea sobre entendida un poco de divinidad, es como si imploraramos la presencia de la divinidad en nuestro texto, jalamos la idea de algo grande y en vez de pedirlo, medio forzamos su permanencia en nuestro escrito. Rogar haría lo mismo, pedir difícilmente. Ahora bien, rogar suena un poco más a oración religiosa y para ese fin tiene su utilidad, implorar es una apelación dramática pero no tan abierta a significados alternativos, sigue gustándome a mí. Personalmente.

Otra cosa bonita de la palabra es cuando la pronominalizamos (al meter un “te”, un “le” o un “me”), porque diciéndola de corrido se hace “teimploro” o “te imploro” que es práctico para hacer los versos tan largos o cortos como a uno le gusten.

Los detractores de este hermoso verbo dirán que es largo, que recuerda al loro, al piloncillo, a los imp, que su terminación en “oro” incrementa la codicia, que su plo suena a gotitas, en fin, que es deplorable. Dígale que el español permite palabras largas, gusta de los falsos prefijos, ama sonar como el latín y necesita sinónimos para hacer sus gracias.

Le imploro que utilise afectuosamente la palabra aqui mostrada.

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Una respuesta to “Me gusta implorar”

  1. amparo.bonilla. 14 marzo, 2011 a 13:39 #

    Hola Bent, me gustó tu blog.
    Escribes bien chévere, me seguiré pasando por aqui.

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