Primerizas precisiones

10 Mar

Admitase (simplificando, de golpe), que el principio es el principio, y como Esclapez decía, solo hay un principio. Esto contiene un valor tácito: Comienzo algo, y todo lo que ha de seguir será limitado y acotado por el comienzo. O sea, mis primeras palabras (“Admitase” o si se quiere, el título de esta entrada, o de este blog), ya habrán sembrado por fuerza una impresión en la obra que les sigue, la limitarán, fomarán y completarán (si todo está bien hecho).

¿Por qué es importante? Si bien, otro día recurriremos a argumentos fantasmas para explicar que el tiempo no existe, el fenómeno temporal de la lectura (lo que hace usted, lo que hago yo); es un fenómeno secuencial. Muchas frases, muchas palabras no tienen sentido sin orden o contexto. Y uno salta de izquierda a derecha (el manga y el kanji quieren de derecha a izquierda o de arriba a abajo, un orden sigue existiendo). Hay pues, una secuencia que se puede suponer obligatoria en la lectura.

Otra obviedad: no se puede hacer todo a la vez. Quiero decir, si describo a un potro y es rojo, entonces debo decir en sendas palabras que el potro es rojo y potro. No hay una palabra que lo describa a la vez (¿potrorojo?), luego, la experiencia de lectura no sale de lo sensorial. Cualquier arte plástica se haya menos acotada en estas pobrezas, trazo una forma y un color, a un solo golpe de vista puedo notar que es potro y rojo. Pero puedo igualmente distraerme con un prado ameno antes de ver al caballo -en la sensorialidad hay un constante y necesario desorden-. Por lo tanto, al menos en parte, la limitación que abordamos es propia de la lectura, de la palabra, de los meollos literarios.

Ya habrá deducido el lector una evidente contradicción en mis divagaciones, dije que hay un orden y un principio. Al tomar un libro siempre hay un ataque, la portada o la primera página (de estar vacía la portada).  Pero usted, mi fiel y leal lector, no tiene un libro en sus manos. Este objeto, que debería ser sensorial y debería liberar la lectura de sus cademas textuales en vez de ser prisión, se encuentra ausente. El blog es, de cierta forma, como un libro. Pero es más como un periódico, tiene una función narrativa de actualidad. ¿Soy yo el que inventa esta función? ¿No pensamos que los blogs dependen en parte de su momento de redacción más aún que un libro? Yo digo que así es.

Tratemos de aclarar:  Internet, un grupo de documentos codificados que visitamos con frecuencia y llamamos internet, produce un continuo flujo de información disconexa y separada a la cual tenemos acceso. La entrada en un blog es parte de esa actividad, y puede anteceder o proseguir de una visita al mail personal, o a un foro de discusión, o incluso (seamos ingeniosos) a pornográficas galerías. En ese aspecto el blog nunca es comienzo de una actividad, lo sería solo si el primer contacto con internet fuera mi primera página de blog, lo cual es arduo o casi imposible.

¿Es válida una separación así? Diciendo, hablar de un blog dentro de la totalidad de internet sería hablar de un libro dentro de la lectura de todos los libros, al menos de cierta manera. Y el caso es que es estrictamente cierto, leemos pensando y refiriendo libros que antes hemos leído, vivimos decifrando ese libro fugaz que ocupamos todos y se conoce como memoria. La lectura fue una vez, hija de la memoria. Pero, ¿es internet un recuerdo?

Podemos añadir otra dimensión. Yo he escrito otros blogs. Un diario intimo en internet, un blog que se creía “literario” -sea lo que eso sea-, y una página nacida de la vida y la amistad que sigue tal vez vigente. Creo que trataré los tres en algún momento. Creo también, que dos se han perdido, borrados por las máquinas sin memoria que son las computadoras. Fueron fugaces, se extinguieron. Internet no es una memoria, es una actualidad.

En conclusión, no puede esperarse que el lector salve, en su buena voluntad, el propósito de leer primero la primera entrada del blog. Leerá la más actual, por el invisible pacto de lectura que el internet propone. No hay pues, un solo comienzo, mi profesor se ha equivocado.

Hemos roto una regla fundamental de la lectura. Y eso, sepa usted, es siempre algo bueno.

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Una respuesta to “Primerizas precisiones”

  1. armando gue 13 marzo, 2011 a 1:58 #

    está entretenido

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